Tras la pantalla veía ojiplático y sin llegar a entender nada, la cantidad de colores, figuras estrambóticas, dibujos animados, incluso, comida para llevar que formaban la nueva colección de Moschino. M de McDonalds, M de Moschino. Un desfile de camareras que podrían haber sido sacadas de aquellos restaurantes de comida rápida extendidos por todo el mundo. Aunque en McDonalds, así, lo que es así (imagen), no van. Albornoces con los colores de la marca americana o la bandera de España, para gustos los colores (que bien traído). Algún que otro menú infantil, bolsos cual hamburguesa, maxi collares y pendientes a lo picapiedra, hasta gorras de restaurante de carretera. Nada encaja.