martes, 26 de marzo de 2013

Un consejito

Lunes. Comienza la semana y después de cenar te acuerdas que tienes que bajar la basura (si no tienes portero).

Con tus pintas de estar en pijama, calcetines con chanclas a modo de Gueisa, pelo de LMFAO y gafa pasta (con cristales), te dispones con los ojos medio cerrados, porque es lunes y todo el mundo sabe como es el inicio de semana, a tirarla. 
Ya en la calle, cierras la puerta y te dispones a subir antes de que te vea alguien y se asuste, por ascensor o escaleras (más sano). De pronto, te das cuenta que sobresale una carta de tu buzón. Sí, tu-buzón. Aunque exista hotmail, gmail, iphones y tablets se siguen enviando cartas, y no precisamente esta es de la luz o la factura telefónica, no. Esta es más grande, más bonita, más elaborada, distinta, porque sino ni te hubieras dado cuenta. 
Te acercas, la coges y la miras con alegría (a todo el mundo, especialmente a mi, le encanta recibir cartas que no tengan nada que ver con un desembolso económico). 

Subes a casa corriendo, porque no hay tiempo de coger el ascensor. Abres la puerta y te dispones a saber de qué va la carta (estas cosas dan más gusto verlas en casa). ¿Y cuál es tu sorpresa? pues que te han invitado a una fiesta. A una fiesta!! A ti! 

Con tu cara de sorpresa a lo Cara Delevingne (foto) no das crédito a lo que está pasando.

Tras ese repentino momento de euforia y locura sigues leyendo. Miras, lo primero, el día y la hora, no vaya a ser que no puedas ir, y luego ya de paso lees dónde va a ser y de qué va. 
-Ah sí, es el jueves a las 8, me viene perfecto.

Tras ese momento de ilusión vienen las preguntas sin respuesta: ¿quién irá? ¿qué me pongo? ¿con quién voy? (...) y corriendo se lo cuentas a tu best friend para ponerle los dientes largos e indicar que puede o no, ir contigo.

Lo más importante no es qué te vas a poner o con quién vas a ir, error, lo verdaderamente importante es cómo te vas a comportar.

Después de contárselo a todos tus amigos, familiares, a la dependienta del supermercado y hasta a tu profesor de inglés, llega el jueves y  tú, muy elegante, te vas a la party. 

Comienza la fiesta. Reglas:

-La vestimenta. No intentes ir más elegante que nadie ni demasiado poco, no vaya a ser que te confundan con Rústicos en Dinerolandia. Respeta el dress code (si lo hubiera).

-No comas como si hubieras estado en ayunas desde el lunes, que solo te va a faltar llevarte el tupper. Ni se te ocurra buscar al camarero de la bandeja de jamón o la mesa con los pasteles.

-No bebas mucho. Caes en el riego de visitar más de una vez el baño. La primera vez te costará encontrarlo, pero el resto te sabrás el camino de memoria.
 Primer viaje.
 Segundo viaje
Tercer viaje.

-No te hagas mil fotos. Queda fatal, y más si llamas a algún famosillo cual fan empedernido  (que no lo eres). Es una fiesta, no Disneyland. 

-No bailes como si no hubiera mañana. Esto no es Bollywood, ni un after, ni nochevieja. 

-No la líes. Ten cuidado de no chocarte con el que lleva las bebidas, tirar una copa al suelo o encima de alguien, pisar a la presidenta de alguna revista importante, y mucho menos cantar o coger el micrófono. Si te suben las copas que te has tomado demasiado rápido, que te van a subir porque no vas a ir al baño, el mejor consejo es cerrar la boca y asentir con la cabeza.

-No esperes coger todos los regalitos-obsequios-recuerdos que den. Si te lo dan, perfecto, pero sino no vayas a pedir uno diciendo "oye que a mi no me han dado" no, cutre. Esto no es la fiesta de cumpleaños del amigo de tu hermano pequeño. Todo esto es si dan regalito, sino nos saltamos este paso.

Después de saltarte todos los pasos-normas-reglas, porque te los vas a saltar, llegas a casa y descansas, que ha sido una noche larga.

J.L
<3

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