Palomitas, traje de gala (pijama) y manta. Así pasé la madrugada del domingo viendo la 86 ceremonia de los premios más importantes del cine. Pequeño, dorado y calvo. El codiciado premio que más flashes y gritos acapara. El Oscar. El objeto de deseo. El mayor reconocimiento a una carrera cinematográfica envidiable y de 24 kilates, cuidao.
El rey de la noche.
Pero chiquilla, ¿todavía estás así?. Anda, deja ya las mechas y hazte un moño que no llegamos.
(Esto es lo que se vive minutos antes de la alfombra roja)






+00.57.36.png)


